Zipolite 1 (La ilusión poética)

Mariana y Diego caminando por la playa
Foto: Cortesía del Conde Dos

Los Condes, Mariana y yo desayunábamos sendas quiches, tal vez las mejores que he probado, al corro de la mesa de un extraordinariamente sibarita restaurante de Zipolite. Tratábamos de poner en claro el calendario de los eventos pasados, básicamente, ¿qué fue qué día? Porque, la verdad sea dicha, eran tantas las imágenes que se agolpaban en nuestras delirantes cabecitas locas, que no era fácil poner en orden días, acciones y fornicaciones. Nadie podría culparnos, nuestras vacaciones de semana santa resultaron ser una plétora de actividades non santas. Obviamente, logramos ponernos de acuerdo, pero obviamente también, yo ya me olvidé de todo lo acordado, así que en los próximos capítulos, el lector perdonará que deje a un lado la verdad histórica y privilegie la siempre más rica ilusión poética. El orden pues, será, tal vez sacrificado, pero no así los hechos; todo lo que cuente aquí será más cierto que lo cierto y de no ser así, que la nación me lo demande, y que los implicados alcen su ronca voz en la sección de comentarios.

Llegamos a la playa un tanto acalorados por el viaje. Reservamos en un hotel que, a juzgar por el nombre, era nudista, pero lejos de lo que esperábamos nos topamos con una versión mexicana del spring break: chaviza en traje de baño cheleando en la alberca y la música a un volumen intolerable. Antes de pagar el total de las cinco noches que nos esperaban, preguntamos si el panorama luciría de igual manera en el futuro cercano y nos tranquilizaron diciendo que no. Aquello era una excepción que duraría hasta las siete.
Nos dimos un duchazo y nos reportamos con los Condes, principales promotores del viaje, quienes ya nos esperaban en su mansión junto al mar. Habría que hacer aquí precisiones sobre aquello de “su mansión junto al mar”, pero prefiero, otra vez, apelar a la ilusión poética. Como la música en el hotel amenazaba con desquiciarnos, salimos de inmediato sin posibilidad alguna de hacer siesta para reponernos de las varias horas de curvas que llevábamos a cuestas. Una breve caminata nos dejó en el emplazamiento que nuestros amigos habían elegido para albergar nuestras próximas travesuras. Lo hermoso del edificio y de sus vistas, es una de esas cosas que nadie puede creer.
Para  la noche, había programado un eclipse de luna que el Conde aseguraba haber mandado traer especialmente para nosotros desde Huatulco. Yo creo que estaba siendo hiperbólico, pero habrá que conceder, a él también, la ilusión poética.  Lo que es cierto, es que no nos podremos quejar nunca de estar mal atendidos. En la mansión estaban instalados también el Chef Peninsular y sus dos mujeres: la Mexicana y la Madrileña. Al Chef y la Mexicana, habíamos tenido ocasión de verlos un par de veces antes, pero o por poco tiempo o con mucho grupo. El caso es que no sabíamos que había tantas razones para que esta curiosa trieja nos cayera tan bien. 
Luego de nadar todos juntos en bola y en pelotas en la alberca del lugar, el Chef Peninsular y un par de asistentes se recogieron a prepararnos una cena digna de revista lifestyle (no de ese lifestyle, querido lector, del otro). Pescado que ellos mismos sacaron del mar por la mañana. Langostas que ellos mismos sacaron del mercado. Y unas salsas exóticas que (si mal no recuerdo) prepararon la Condesa y la Mexicana. La noche no podía esperar, ni mejores anfitriones, ni mejores atenciones. Llegó también la Señora S y tres, dos, dos y una conversamos deliciosamente sin que la luna hiciera ningún esfuerzo por acelerar su eclipse.
Sirva este capítulo de introducción y de moraleja porque cuando de ser swinger se trata, mucho hay de sexo, pero mucho más de plática, de placeres múltiples y de entrañables amistades.

You May Also Like

About the Author: Diego V

Diego y Mariana son una pareja swinger mexicana aficionada a contar sus historias y a compartir sus aventuras en el estilo de vida sw. Los autores detrás de "Jardín de Adultos", "¡Mariana no da consejos!", "Breve Manual para Swingers" y otros muchos proyectos dirigidos a dar información sobre el ambiente liberal y a fomentar una cultura de diversidad, sexo positivo, y educación responsable.

0 Comments

  1. Jajaja… me encanta. En realidad estoy de acuerdo… al contar ciertas cosas es imposible hacerlo de forma aseptica y medida. Nos debemos a los hechos, pero no a los tiempos. A los matices, pero no las precisiones.

    Un beso a ambos… yo también desfruté de una Pascua muy interesante (por fin) 🙂

  2. No sé por qué dice vuesarced que las actividades fueron non santas. Bueno, okay, quizá no fueran santas, pero no me negará que hubo actividad sacra.

    Chef

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recommended
Relatos de nuestros encuentros swingerDiseño: designSimple.comTenemos que cambiar los muebles…