
De hecho, poseen un ejemplar del abuelo de nuestro muy amado Hitachi, y otros adminículos vibradores diseñados para tratar, en principio, la histeria. Cuentan, en su página web que la estimulación genital era considerada un tratamiento estándar para curar lo que se suponía un desorden del útero producido por la falta de satisfacción sexual. El médico procuraba inducir en la paciente un “paroxismo histérico” (léase un orgasmo) a fin de combatir el alterado estado mental de las féminas. Me parece que, aunque a ojos contemporáneos, el origen de los vibradores suena bastante misógino, la producción y comercialización de estos jugó un papel protagónico en la lucha de las mujeres por que su derecho al placer fuera reconocido.

