Más que el contenido de esta sexshop ubicada en Nueva Zelanda, lo que encuentro más seductor es su ingeniosa campaña de publicidad impresa. El nombre de la tienda es D.Vice, por si algún lector de este blog estuviera en Auckland y la brillante agencia es BBDO. Confieso que lo sutil me fascina, pero sigo sin convencerme de que el público promedio reaccione favorablemente a esta clase de estímulos. En la ciudad donde vivo, al menos, todo aquello que tiene que ver con sexo es, necesariamente obvio. De otra forma pasa desapercibido en la marea mediática en la que vivimos. Supongo que culturas más sobrias gozarán del beneficio de estos guiños.

