Cuando cumplió quince años me dijo: “A mí nunca jamás me besará nadie”.
De inteligencia media y sensibilidad extrema, Sonia sabe que su boca de mueca torcida, su lengua gangosa, su horrible cuerpo disforme, difícilmente serán deseados.
Los instintos palpitan, la sangre hierve, la chica sufre.
¿Qué haría yo, oh dios, en su lugar?
Solita, Sonia. Dentro de ti haz que gire la rueda del infortunio y serás, sólo para tu deleite, la princesa más hermosa, la puta más alegre del burdel.
Por Susana Moo en: Erotómana


Gracias, mucha suerte en tu nueva andadura.